“Y hay un hecho que la alcaldesa del PP debe explicar: el Ayuntamiento conocía el proyecto y no presentó alegaciones. No lo digo yo, no lo dice el PSOE: es el propio Ayuntamiento de Madrid el que asegura que trasladó el proyecto a Alcobendas y que nuestro Ayuntamiento no formuló ninguna alegación.
Cuando el proyecto todavía estaba sobre el papel era el momento de actuar. Había que estudiar la documentación, advertir de su impacto, plantear alternativas y defender los intereses de los vecinos y vecinas. Era un trabajo sin fotografías ni grandes anuncios, pero era precisamente el trabajo que correspondía hacer al Gobierno del PP y a su alcaldesa.
No se hizo.
No presentar alegaciones significó renunciar a defender a los vecinos cuando todavía existía margen para influir sobre el proyecto. Y ahí está la contradicción: el Ayuntamiento guardó silencio cuando podía actuar y ahora levanta la voz cuando la torre ya está construida.
Después llegaron el pleno extraordinario, las reuniones, las declaraciones y las promesas de buscar una solución. Todo eso puede ser necesario ahora, y el PSOE apoyará cualquier negociación seria que permita alejar o soterrar el tendido. Pero habría sido mucho más útil actuar antes, cuando todavía había margen para evitar llegar a esta situación.
Este caso resume demasiado bien una forma de gobernar que llevamos tiempo denunciando. Una alcaldesa muy pendiente de contar lo que hace, pero demasiado poco pendiente de hacer lo que corresponde. Para fotografías, vídeos y anuncios nunca falta tiempo. Sin embargo, gobernar también consiste en revisar expedientes, coordinarse con otras administraciones, presentar alegaciones dentro de plazo y anticiparse a los problemas.
La alcaldesa tampoco puede escudarse en que la infraestructura se encuentra en el término municipal de Madrid. Quienes sufren las consecuencias son vecinos de Alcobendas y defenderlos era responsabilidad de su Ayuntamiento.
Ahora son ellos quienes tienen la torre frente a sus casas, quienes han tenido que movilizarse y quienes esperan una solución mucho más complicada porque no se actuó cuando correspondía.
Por eso la alcaldesa del PP debe responder a una pregunta muy sencilla: si el Ayuntamiento de Madrid trasladó el proyecto a Alcobendas, ¿por qué no se presentaron alegaciones?
No estamos ante un simple descuido administrativo. Estamos ante el resultado de una forma de gobernar que reacciona tarde, convierte después el problema en propaganda y deja que las consecuencias las paguen los vecinos.”