La llegada de las altas temperaturas ha traído consigo un incremento notable en la presencia de garrapatas en entornos naturales de la región, lo que ha llevado a la Comunidad de Madrid a lanzar un aviso preventivo dirigido tanto a la población como a los propietarios de animales domésticos.
El aumento de la presencia de garrapatas en distintos puntos de la Comunidad está generando preocupación entre expertos en salud pública y vecinos de zonas rurales y periurbanas. Estos pequeños parásitos, que pertenecen a la familia de los arácnidos, se alimentan de la sangre de animales y personas, y pueden transmitir enfermedades si están infectados.
Aunque su actividad ha sido tradicionalmente estacional, concentrándose entre los meses de abril y octubre, el incremento de las temperaturas está favoreciendo su expansión y prolongando su ciclo de vida. Y es que en municipios con abundante vegetación, como parques, áreas de pasto alto y entornos naturales cercanos a núcleos urbanos, se ha detectado un aumento significativo de su presencia.
El Cuerpo de Agentes Forestales recomienda extremar las precauciones al realizar actividades al aire libre, como senderismo o paseos con mascotas. Entre las medidas más eficaces se encuentran el uso de ropa adecuada, repelentes y la revisión corporal tras la exposición a zonas de riesgo. Entre las principales se encuentra el uso de ropa de color claro, que facilita la detección de garrapatas, así como prendas que cubran la mayor parte del cuerpo, como pantalones largos, camisetas de manga larga, calcetines altos y calzado cerrado.
Asimismo, se aconseja evitar el contacto directo con vegetación alta y caminar preferentemente por el centro de los senderos. También se desaconseja sentarse directamente sobre el suelo en zonas con abundante vegetación, donde estos parásitos son más frecuentes. Y se insiste en la importancia de retirar correctamente cualquier garrapata adherida a la piel para evitar complicaciones. Mientras que los Veterinarios también alertan de la necesidad de proteger a los animales domésticos, especialmente perros, mediante tratamientos antiparasitarios.

Este fenómeno, vinculado en parte al cambio climático, plantea nuevos retos en la prevención y control de plagas en el ámbito local. Mientras tanto, los servicios de salud continúan monitorizando la situación y reforzando las campañas informativas para reducir riesgos entre la población.
Extracción
Una vez finalizada la actividad en el entorno natural, es fundamental revisar minuciosamente el cuerpo, prestando especial atención a zonas como las axilas, las ingles, el cuero cabelludo y el ombligo. Esta revisión debe extenderse también a menores y animales de compañía.
Expertos recuerdan que estos parásitos, que se adhieren a la piel para alimentarse de sangre, pueden transmitir enfermedades si no se actúa de forma adecuada tras una picadura. Por ello, los profesionales de salud insisten en la importancia de retirar la garrapata correctamente utilizando pinzas de punta fina, evitando métodos caseros que puedan agravar el riesgo de infección. Una extracción inadecuada puede favorecer la transmisión de bacterias, por lo que recomiendan hacerlo con cuidado, sujetando el parásito lo más cerca posible de la piel y tirando de manera firme y constante.
Tras la retirada, se aconseja limpiar la zona con agua y jabón y desinfectarla, además de vigilar la aparición de posibles síntomas durante los días posteriores. Entre los signos de alerta se encuentran el enrojecimiento progresivo de la piel, fiebre, fatiga o dolores musculares, que podrían requerir atención médica. En caso de no poder retirar la garrapata correctamente, se aconseja acudir a un centro de salud para su extracción segura.
También, las autoridades sanitarias insisten en evitar remedios caseros como el uso de alcohol, aceites u otras sustancias, ya que pueden dificultar la correcta extracción del parásito y aumentar el riesgo de infección. Por lo que ante cualquier duda o síntoma, es fundamental acudir a un centro de salud para una valoración profesional, subrayando que la detección temprana es esencial para evitar complicaciones mayores.
Enfermedades
Entre las patologías más relevantes se encuentra la rickettsiosis, provocada por la bacteria Rickettsia conorii y transmitida principalmente por la garrapata del perro, cuya presencia es más habitual en entornos rurales, zonas con vegetación densa y áreas donde hay animales domésticos sin control antiparasitario. Esta enfermedad suele comenzar con fiebre, malestar general y la aparición de una lesión cutánea característica, y aunque en la mayoría de los casos evoluciona favorablemente con tratamiento antibiótico, puede complicarse si no se detecta a tiempo.

Junto a ella, la enfermedad de Lyme representa otra de las infecciones de mayor vigilancia, ya que su bacteria causante puede afectar no solo a la piel, sino también a articulaciones, sistema nervioso y corazón en fases avanzadas, especialmente cuando no se diagnostica de forma precoz.