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LA MORALEJA | HISTORIA URBANÍSTICA

La Carrascosa no sale de la polémica: ocho años de pleitos, viviendas, alcaldes y ahora una torre de 47 metros
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La Carrascosa no sale de la polémica: ocho años de pleitos, viviendas, alcaldes y ahora una torre de 47 metros

La Carrascosa ha pasado por recalificaciones, pleitos, cambios de Gobierno, cientos de viviendas, problemas de movilidad y nuevas conexiones. Ahora, una torre de 47 metros vuelve a poner el foco sobre el barrio.

Por Tomy Díaz-Valdés Durán
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domingo 16 de agosto de 2026, 19:03h

Desde 2018, La Carrascosa ha protagonizado una larga batalla urbanística y política en Alcobendas. Cuatro alcaldes después, el barrio vuelve al foco por una torre de alta tensión situada a unos 30 metros de algunas viviendas.

La Carrascosa lleva casi una década siendo uno de los grandes asuntos urbanísticos y vecinales de La Moraleja.

Lo que hoy vuelve a ocupar titulares por una torre de alta tensión de 47 metros situada a unos 30 metros de algunas viviendas comenzó mucho antes, cuando todavía no existía el actual barrio residencial y la discusión giraba alrededor de una pregunta muy diferente: ¿debían convertirse en viviendas unos terrenos destinados inicialmente a usos terciarios?

Desde entonces han pasado cuatro alcaldes por Alcobendas, se han sucedido gobiernos de distinto signo, han intervenido los tribunales, se han concedido licencias, se han construido cientos de viviendas y se han planteado nuevas carreteras y conexiones con Madrid.

La Carrascosa ha pasado así de ser un expediente urbanístico a convertirse en un nuevo barrio con miles de vecinos y, al mismo tiempo, en uno de los puntos más delicados de la movilidad del Distrito Urbanizaciones.

Ahora, en 2026, aparece un nuevo capítulo: una torre eléctrica que vuelve a poner sobre la mesa si el desarrollo de la zona ha ido acompañado de todas las infraestructuras necesarias.

2018: cuando todo empezó a complicarse

Aunque el debate sobre La Carrascosa ya venía de años anteriores, 2018 fue el momento en el que la batalla llegó con fuerza a los tribunales.

La Carrascosa estaba dividida en dos ámbitos. La zona A había pasado de uso terciario a residencial en 2012, mientras que La Carrascosa B mantenía el uso terciario y fue posteriormente objeto de la transformación urbanística que desencadenó buena parte del conflicto.

El entonces alcalde de Alcobendas era Ignacio García de Vinuesa, que gobernaba desde 2007 y permanecería en el cargo hasta 2019.

Su Gobierno defendió el desarrollo residencial.

La Entidad de Conservación de La Moraleja, sin embargo, recurrió varias de las decisiones urbanísticas y licencias relacionadas con La Carrascosa.

En enero de 2018, un juzgado de Madrid anuló una licencia para construir 80 viviendas unifamiliares, cuestionando el instrumento urbanístico empleado para modificar el uso del suelo.

La decisión abrió una batalla jurídica que se prolongaría durante años.

Vinuesa defendía el proyecto mientras la oposición advertía del tráfico

El debate no era únicamente jurídico. La oposición socialista ya había advertido antes de las consecuencias que podía tener el crecimiento residencial.

Rafael Sánchez Acera, entonces portavoz del PSOE de Alcobendas, criticaba en 2017 que el Gobierno de García de Vinuesa impulsara más viviendas en La Carrascosa sin resolver previamente los problemas de movilidad.

En una tribuna publicada en La Tribuna de La Moraleja, Sánchez Acera advertía de que la llegada de nuevos vecinos podía agravar los atascos en las Urbanizaciones.

Un año después, el conflicto ya estaba judicializado.

García de Vinuesa llegó incluso a publicar una carta abierta sobre La Carrascosa en La Tribuna para defender la posición municipal ante las decisiones judiciales.

La cuestión política quedaba así planteada: para el Gobierno municipal, el desarrollo residencial era una oportunidad para transformar unos terrenos; para sus críticos, primero había que garantizar que las infraestructuras pudieran soportar el crecimiento.

2019: cambio de alcalde y una batalla judicial que continúa

En 2019 llegó el cambio de Gobierno. Ignacio García de Vinuesa dejó la Alcaldía después de doce años y Alcobendas inició una nueva etapa política.

Pero La Carrascosa seguía pendiente de los tribunales. Ese mismo año, el Tribunal Supremo no admitió el recurso relacionado con una licencia para construir 30 viviendas unifamiliares, manteniendo la anulación que había sido cuestionada por el Ayuntamiento y los promotores.

El problema jurídico obligó al Consistorio a buscar nuevas fórmulas para desbloquear el planeamiento. Mientras tanto, comenzaban a avanzar las primeras promociones.

La Carrascosa dejaba de ser únicamente un proyecto urbanístico y empezaba a convertirse en una realidad física.

Rafael Sánchez Acera: de criticar el proyecto a gobernar durante su desarrollo

El nuevo alcalde fue precisamente Rafael Sánchez Acera, que había sido uno de los principales críticos del modelo urbanístico impulsado por el anterior Gobierno.

La situación que recibió era compleja: proyectos residenciales ya en marcha, compradores esperando sus viviendas y procedimientos judiciales todavía abiertos.

En 2019 se concedieron 105 licencias de primera ocupación, mientras el Ayuntamiento trataba de solucionar las deficiencias urbanísticas detectadas en las sentencias anteriores.

La prioridad pasó entonces de discutir si el desarrollo podía hacerse a conseguir que pudiera culminarse jurídicamente.

2020: llegan los vecinos

El siguiente gran cambio se produjo cuando los primeros propietarios pudieron empezar a ocupar sus viviendas. La Carrascosa comenzaba a convertirse en un barrio real.

Y con las viviendas llegaron las primeras consecuencias que durante años habían aparecido en los debates políticos: más coches, nuevos desplazamientos, necesidad de transporte público y presión sobre los accesos de Camino Ancho.

La discusión empezaba a cambiar. Ya no se trataba solamente de si se podían construir viviendas, sino de cómo dar servicio a quienes iban a vivir en ellas.

Aitor Retolaza entra en escena

En 2019, Aitor Retolaza, de Ciudadanos, asumió responsabilidades en el Distrito Urbanizaciones y posteriormente se convertiría en alcalde de Alcobendas en 2021.

Retolaza conocía especialmente bien la problemática de las Urbanizaciones y ya en 2019 señalaba que los atascos y los accesos eran uno de los principales problemas del distrito.

La llegada de nuevos residentes a La Carrascosa convirtió ese problema en una cuestión cada vez más urgente.

El debate pasó a centrarse en las conexiones con la red principal y en la necesidad de buscar alternativas para que los vecinos no tuvieran que atravesar La Moraleja para acceder a Madrid.

2022: la Justicia da la razón al Ayuntamiento

En 2022 llegó uno de los principales desenlaces de la batalla urbanística. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid desestimó las demandas de la Entidad de Conservación de La Moraleja contra el Ayuntamiento de Alcobendas por el cambio de uso de los terrenos de La Carrascosa.

La Justicia daba así la razón al Ayuntamiento y permitía que el desarrollo residencial siguiera adelante. Además, la Entidad de Conservación tuvo que asumir las costas judiciales, que terminaron elevándose hasta 31.460 euros.

La gran batalla jurídica de La Carrascosa B llegaba a su final. Pero el problema ya era otro.

De la recalificación al problema de los accesos

Con el desarrollo residencial consolidándose, la movilidad pasó a ser la gran preocupación. La cuestión era evidente: si La Carrascosa iba a albergar cientos de viviendas nuevas, ¿por dónde iban a entrar y salir todos esos vecinos?

El problema adquirió todavía más importancia por la posición geográfica del nuevo barrio. La Carrascosa está en el extremo sur de Alcobendas, junto al límite con Madrid y cerca de Valdebebas.

Por ello, la solución no dependía únicamente de Alcobendas. También requería coordinación con el Ayuntamiento de Madrid.

Rocío García convierte los accesos en una de sus grandes reivindicaciones

En 2023 llegó otro cambio de Gobierno.

Rocío García Alcántara, del Partido Popular, ganó las elecciones municipales y se convirtió en alcaldesa de Alcobendas.

La Carrascosa apareció desde el principio entre las prioridades del nuevo Ejecutivo.

Durante la campaña electoral, García Alcántara visitó la zona y se comprometió a buscar alternativas para mejorar la movilidad.

La nueva alcaldesa planteó específicamente la necesidad de conseguir conexiones con la M-12 y la R-2, dos de las infraestructuras que podían cambiar radicalmente los desplazamientos de los nuevos residentes.

Y aquí apareció un nuevo protagonista político: José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid.

Almeida y Rocío García: La Carrascosa obliga a coordinar a Madrid y Alcobendas

En octubre de 2023, García Alcántara y Almeida se reunieron en Madrid para abordar precisamente las conexiones entre ambos municipios.

En la reunión participaron también Borja Carabante, delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad de Madrid, y Jesús Montero, responsable de Gestión Medioambiental y Servicios a la Ciudad de Alcobendas.

La solución que comenzó a estudiarse era ambiciosa: conectar La Carrascosa y La Solana de Valdebebas mediante nuevos viarios, con alternativas sobre y bajo la R-2.

La razón era sencilla.

Al otro lado del límite municipal estaba naciendo otro gran desarrollo residencial: La Solana de Valdebebas.

La Carrascosa ya no podía analizarse de manera aislada.

Cristina Capdevila: adaptar los servicios a un barrio que crece

Con el Gobierno de Rocío García llegó también Cristina Capdevila al frente del Distrito Urbanizaciones. La nueva responsable tuvo que afrontar una realidad distinta a la de sus predecesores: ya no había que discutir sobre si las viviendas se construirían.

Había que dotar de servicios a los vecinos que ya estaban allí.

En 2024, Capdevila explicaba que el Ayuntamiento había puesto en marcha actuaciones para acompañar la llegada de cerca de 2.000 vecinos al nuevo ámbito, que pasó oficialmente a denominarse Camino de los Jardines.

Se instalaron nuevos contenedores, se reforzaron las rutas de limpieza y se habilitaron nuevas soluciones para mejorar la movilidad.

También se construyó un aparcamiento y se ampliaron las opciones de transporte.

Fernando Montenegro y Vox vuelven a poner el foco en los accesos

La oposición tampoco dejó de reclamar soluciones. En diciembre de 2024, Fernando Montenegro, concejal de Vox, criticó al Gobierno del PP por la falta de avances en los accesos a La Carrascosa.

Montenegro advertía de que la llegada de nuevos residentes podía provocar un colapso de tráfico y reclamaba actuaciones concretas.

Su posición reflejaba que, una vez terminada la batalla judicial, la cuestión de los accesos se había convertido en uno de los principales asuntos políticos del Distrito Urbanizaciones.

2024: comienza la conexión con Valdebebas

La presión política acabó traducida en proyectos concretos. Alcobendas y Madrid comenzaron a trabajar en la conexión entre Camino de los Jardines y La Solana de Valdebebas.

El objetivo era permitir a los vecinos acceder a Madrid sin tener que atravesar toda La Moraleja.

Rocío García señaló que había conseguido de Almeida el compromiso de que la urbanización de La Solana comenzara precisamente por el vial de conexión con La Carrascosa.

Las obras de urbanización de La Solana arrancaron posteriormente, incorporando este elemento de conexión.

2025: miles de nuevas familias y una advertencia

La preocupación por la movilidad no desapareció. En 2025, el Ayuntamiento de Alcobendas volvió a reclamar al Ministerio de Transportes nuevas conexiones con la R-2, además de alternativas de acceso que permitieran descongestionar las Urbanizaciones.

Rocío García y Cristina Capdevila firmaron una petición dirigida al ministro Óscar Puente, acompañada por representantes de las entidades de conservación de La Moraleja, El Encinar, El Soto y Parque Empresarial.

El argumento era contundente: la finalización de La Carrascosa y el desarrollo de La Solana supondrían la llegada de miles de nuevas familias y, por tanto, un incremento de los problemas de movilidad.

Era una advertencia que, de alguna manera, recuperaba el debate que ya existía en 2017 y 2018.

Y en 2026 llega la torre de 47 metros (clic)

Cuando la batalla urbanística parecía superada y las nuevas conexiones comenzaban a tomar forma, La Carrascosa vuelve a aparecer en las noticias por otro motivo.

Una torre de alta tensión de 47 metros se ha levantado junto al nuevo barrio.

Los vecinos denuncian que algunas viviendas están a apenas 30 metros de la infraestructura y reclaman que se estudie su traslado o el soterramiento del tendido.

La polémica tiene una particularidad que resume buena parte de la historia de La Carrascosa: las viviendas están en Alcobendas, mientras que la infraestructura se encuentra en término municipal de Madrid.

De nuevo, la solución exige coordinación entre administraciones.

Madrid y Alcobendas vuelven a estar en el mismo tablero

La situación actual recupera así una dinámica que ya apareció durante la planificación de las conexiones con Valdebebas.

Por un lado está Alcobendas, con Rocío García y Cristina Capdevila defendiendo los intereses de los vecinos de La Carrascosa.

Por otro, Madrid, donde Almeida y su equipo tienen competencias sobre el suelo en el que se encuentra la infraestructura.

Y, además, aparece un tercer actor fundamental: Red Eléctrica, responsable de la infraestructura eléctrica.

Los vecinos quieren que se estudie una alternativa que permita mantener el suministro sin mantener una torre de estas dimensiones tan cerca de las viviendas.

Cuatro alcaldes y una misma zona en permanente transformación

La historia política de La Carrascosa permite observar cuatro etapas diferentes.

Ignacio García de Vinuesa (PP) gobernaba cuando se impulsó el cambio urbanístico que terminó provocando la primera gran batalla judicial.

Rafael Sánchez Acera (PSOE) había sido uno de los principales críticos del desarrollo cuando estaba en la oposición y posteriormente tuvo que gestionar parte del proceso de desbloqueo cuando llegó a la Alcaldía.

Aitor Retolaza (Ciudadanos) gobernó durante la fase en la que la preocupación comenzó a desplazarse claramente hacia la movilidad y los accesos.

Rocío García Alcántara (PP) ha afrontado la fase de consolidación del barrio, los servicios, las conexiones con Valdebebas y las reivindicaciones de nuevas infraestructuras.

Y en paralelo, desde Madrid, Almeida y Carabante han tenido que intervenir porque la expansión de La Carrascosa está directamente vinculada a la transformación de Valdebebas y La Solana.

Una polémica que ha ido cambiando de nombre

La Carrascosa ha tenido prácticamente una polémica diferente en cada etapa.

2018: el problema era urbanístico.

¿Era legal convertir esos terrenos en residenciales?

2019-2020: el problema era jurídico y residencial.

¿Podían los compradores ocupar sus viviendas y continuar las promociones?

2021-2024: el problema pasó a ser la movilidad.

¿Cómo iban a entrar y salir los nuevos vecinos?

2024-2025: el problema pasó a ser la conexión con Madrid.

¿Cómo conectar Camino de los Jardines con Valdebebas y las grandes vías de la capital?

2026: aparece la infraestructura eléctrica.

¿Cómo es posible que una torre de 47 metros termine situada a unos 30 metros de algunas viviendas y qué alternativa existe?

La gran pregunta que sigue pendiente

Después de ocho años, la cuestión de fondo es probablemente la misma que estaba presente en los primeros debates: cómo conseguir que el crecimiento de La Carrascosa vaya acompañado de las infraestructuras necesarias.

La diferencia es que ahora ya no hablamos de una previsión.

Hablamos de vecinos que viven allí.

El nuevo barrio tiene viviendas, calles, transporte, aparcamientos y conexiones en desarrollo. También tiene nuevas necesidades y una presión creciente sobre las infraestructuras del entorno.

Y ahora tiene, además, una torre de alta tensión que ha vuelto a movilizar a los residentes.

La Carrascosa ha pasado en menos de una década de ser un terreno cuya transformación se discutía en los tribunales a convertirse en uno de los nuevos barrios residenciales del norte de Madrid.

Cuatro alcaldes después, ocho años después de aquella primera batalla judicial y con una nueva polémica sobre la mesa, la historia todavía no parece haber terminado.

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