La Comunidad de Madrid ha anunciado una serie de medidas destinadas a reducir el riesgo de incendios asociados a los setos de arizónicas, una de las especies más utilizadas en jardines residenciales por su rápido crecimiento y valor ornamental. La iniciativa incluye la modificación de la Ley del Arbolado Urbano, integrada en la futura Ley Forestal actualmente en tramitación, con el objetivo de facilitar la sustitución de estas plantas por otras especies con menor capacidad de combustión.
Mientras se aprueba la reforma normativa, la Dirección General de Biodiversidad y Gestión Forestal trasladará a los ayuntamientos informes sobre la peligrosidad de estos cerramientos vegetales para que puedan tenerlos en cuenta al autorizar labores de poda solicitadas por particulares. La medida responde a las advertencias de los servicios de emergencia, que señalan que las arizónicas contienen resinas y abundantes ramas secas, factores que favorecen una combustión rápida e intensa en caso de incendio.
Para sensibilizar a la población, la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112 pondrá en marcha una campaña de divulgación a través de sus redes sociales institucionales. La presentación de esta acción tuvo lugar en el parque Majalacabra de Las Rozas, donde efectivos del Cuerpo de Bomberos realizaron una demostración práctica sobre el comportamiento de estas plantas ante el fuego.
Durante el acto, el director de la agencia, Pedro Antonio Ruiz, destacó la necesidad de adoptar medidas preventivas en las viviendas situadas cerca de masas forestales. Los bomberos recomiendan mantener los setos a más de cinco metros de distancia de los edificios y evitar la presencia de elementos combustibles como toldos, sombrillas, mobiliario exterior o vehículos en sus proximidades.

Asimismo, desaconsejan los vallados de plástico o brezo por su elevada inflamabilidad. Por su parte, los Agentes Forestales sugieren sustituir las arizónicas por especies más resistentes al fuego, entre ellas la hiedra, la madreselva, el jazmín estrella, el boj, el espino de fuego o el aligustre. Las autoridades recuerdan que las ascuas y pavesas generadas durante un incendio forestal pueden prender con facilidad estos setos y acelerar la propagación de las llamas hacia las viviendas.
Como medida adicional de protección, se aconseja que los cerramientos exteriores dispongan de un zócalo de ladrillo o mampostería de al menos un metro de altura. También se insiste en la prohibición de realizar barbacoas o encender fuego cerca de este tipo de vegetación, especialmente en jornadas de viento.
La Comunidad de Madrid recuerda además la obligación de mantener una franja perimetral de 30 metros libre de vegetación seca entre las viviendas y el terreno forestal, así como conservar limpias las parcelas sin edificar para minimizar el riesgo de incendios y mejorar la seguridad de los vecinos.