Y la indignación del 15-M llegó hasta las puertas del Congreso, canalizada a través del rechazo a la reforma de la negociación colectiva. Cerca de mil personas, según admite la Policía, se reunieron durante seis horas en los aledaños de la Cámara Baja, convocados a través de las redes sociales. "O pasamos o acampamos", amenazaron los indignados mientras unos 50 furgones policiales vigilaban su avance a sólo 20 metros del edificio.
Finalmente, a pocos minutos de las dos de la madrugada, los indignados decidieron marcharse. "Una retirada a tiempo es una victoria", exclamaron mientras dejaban a sus espaldas los leones del Congreso de los Diputados.
Algunos volvieron a sus casas, otros apenas tuvieron que caminar unos metros para llegar al lugar donde iban a pasar la noche: la cercana acampada de Sol. En ambos casos, todos estaban relativamente contentos con el resultado de la concentración. Ahora toca repetir el llamamiento para "hacer ruido" en la toma de posesión de los alcaldes que tendrá lugar el sábado 11 de mayo. El consenso para poner fin a la sentada se alcanzó tras una miniasamblea improvisada. "Los políticos llevan 30 años montando su chiringuito y nosotros no lo vamos a poder tirar en dos horas", comentó uno de los partidarios de la marcha. Otro argumentaba que "en Sol siempre se ha respetado a la gente", pero si permanecían en más tiempo junto al Congreso molestarían a los hoteles cercanos y a un centro de salud. "Y eso no es buena idea", matizaba.