Saber y ganar no basta para encontrar trabajo. Víctor Castro, un concursante con todas las respuestas, es demasiado bueno para el concurso más culto de la televisión, del que se ha despedido tras llegar al límite de 100 emisiones. Este madrileño, residente en Villagarcía de Arosa (Pontevedra), espera en la lista de profesores interinos a que la Escuela Oficial de Idiomas le ofrezca una plaza vacante. Desde que en diciembre debutara en el programa de La 2 (de lunes a viernes a las 15.30 horas), no ha recibido una sola llamada para ofrecerle un empleo, así que se ha dedicado contestar con éxito al presentador Jordi Hurtado.
"Lo único que hago es responder", resume Castro, que ha batido todos los récords del programa -junto con el zaragozano José Manuel Dorado es el único concursante de Saber y ganar que ha llegado al centenar de victorias sin ser repescado-. El pasado miércoles, se despidió de la audiencia. El curriculo de Castro, como su temple a la hora de contestar, es abrumador: dos licenciaturas en Filología Germánica y Románica, un futuro doctorado en Lingüística, siete años de estudios de piano, capacidad para responder a todas las preguntas. "Estoy abierto a cualquier trabajo. A ver si me sale una vacante de un curso entero", suspira.
Los 78.800 euros que ha ingresado tras su paso por el concurso no quitan que Castro esté a favor de los indignados de la Puerta del Sol, una acampada que ha visitado en varias ocasiones.
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