La proximidad y los vínculos históricos entre dos países como España y Portugal han creado una red de intercambio económico y financiero de primera magnitud. Nuestro país es, de hecho, el que más exposición tiene a la economía lusa y la banca española es la mayor acreedora de su deuda financiera. Según los datos del Banco Internacional de Pagos (BIS por sus siglas en inglés) del tercer trimestre de 2010, las entidades contaban en sus balances con 6.500 millones de euros de deuda pública portuguesa, equivalente a casi un 4% del saldo vivo total.
Las entidades españolas son las más expuestas al riesgo soberano del país vecino, superando los 6.300 millones de euros que tienen las entidades alemanas y los 4.600 de las francesas. Esta cantidad no incluye las reservas que el Tesoro, el Banco de España u otros organismos públicos pueden tener en deuda pública lusa.
Crédito a empresas y hogares portugueses
Si se tiene en cuenta también el crédito a empresas y hogares portugueses, la cifra se eleva hasta los 70.000 millones de euros. Hay que tener en cuenta que varias entidades españolas controlan bancos lusos, como es el caso del Santander con Santander Totta, cuyos activos al cierre de 2010 alcanzaban los 47.000 millones de euros.
Portugal representa un 4% de los beneficios del banco que preside Emilio Botín, es decir, 456 millones de euros en el conjunto del pasado ejercicio.