Es cierto que es solo a determinadas horas “punta” cuando se colapsan las principales entradas y salidas del distrito, pero también es una evidencia que estos accesos se convierten en auténticas ratoneras de difícil salida y más, si el conductor no las conoce.
Tampoco es justo arremeter contra los políticos de nuevo cuño y echarles en cara semejante problemática, pues desde tiempos ha, pocos son los vecinos de La moraleja los que comprenden como hay ubicados más de una quincena de colegios ubicados en dos manzanas. A los centros educativos del distrito Urbanizaciones vienen a estudiar miles de alumnos que residen fuera del antaño barrio Siete. Además, casi todos los estudiantes entran a la misma hora. Este hecho que es una realidad tangible se multiplica con la salida de los vecinos de las urbanizaciones y la entrada de los trabajadores a las localizaciones empresariales que rodean el perímetro. Conclusión: Cocktail explosivo, cuya solución es todo menos fácil.