La Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús afronta una transformación decisiva para mejorar su conservación, funcionalidad y confort. El proyecto, dirigido por el arquitecto Alfonso Urbano, contempla una intervención integral tanto en el exterior como en el interior del edificio.
Hasta ahora, la respuesta de la comunidad ha sido extraordinaria: ya se han recaudado más de 300.000 euros gracias a la generosidad de los vecinos. Desde los 2 euros aportados por niños de menos de cinco años hasta donaciones de 50.000 euros realizadas por familias sin interés.

Sin embargo, aún faltan 400.000 euros que deben conseguirse antes del 2 de junio, fecha límite marcada por el Ayuntamiento para iniciar las obras. Alcanzar esta cifra es clave para evitar el cierre definitivo del templo.
La asociación “Amigos de la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús La Moraleja” ya dispone de cinco presupuestos para una rehabilitación que duraría aproximadamente cinco meses, con el objetivo de garantizar la continuidad del culto en este emblemático templo del Paseo Conde de los Gaitanes.
El nuevo proyecto
Los trabajos comenzarán por la cubierta, donde se concentran los principales problemas. La actual teja de pizarra, muy deteriorada, está provocando filtraciones que afectan a las vigas de madera. Su sustitución será esencial para frenar las humedades y garantizar la estabilidad estructural.

Aprovechando los andamios, también se rehabilitarán las fachadas mediante limpieza, reparación de grietas y consolidación de elementos de piedra.
En el interior, se modernizarán las instalaciones: el sistema de calefacción eléctrica será sustituido por aerotermia (más eficiente y sostenible), y se renovarán la iluminación y la megafonía para mejorar el confort.
Además, se sanearán las paredes, se actuará en zonas delicadas como el retablo y se resolverán los problemas de humedades en la fachada posterior.

El proyecto incluye también mejoras en accesibilidad, con una rampa de acceso y un aseo adaptado, así como la reparación de elementos estructurales dañados.
Esta rehabilitación es fundamental para conservar el valor arquitectónico del templo y adaptarlo a las necesidades actuales de la comunidad.
Muchos recuerdan el sonido de sus campanas, marcando el ritmo de la vida en La Moraleja. Hoy, esas campanas quieren seguir sonando. Quieren seguir reuniendo a la comunidad, llamando al encuentro y manteniendo viva la fe.

Es una responsabilidad compartida.
Ahora es el momento. Ayudemos a que las campanas sigan sonando.