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Viajar con niños, las claves para que las vacaciones comiencen con seguridad

Ola de calor

Las altas temperaturas obligan a extremar las precauciones durante los desplazamientos por carretera. Mantener una temperatura adecuada en el vehículo, planificar las paradas, garantizar una correcta hidratación y revisar el estado del automóvil son algunas de las recomendaciones para reducir riesgos durante los viajes familiares de este verano.

Redacción | Miércoles 01 de julio de 2026
Con el inicio de las vacaciones estivales, millones de familias se preparan para recorrer cientos de kilómetros por carretera en busca de su destino de descanso. Este año, sin embargo, los desplazamientos coinciden con varios episodios de temperaturas extremas que obligan a extremar las precauciones, especialmente cuando en el vehículo viajan bebés, niños pequeños o personas especialmente vulnerables al calor.

Los especialistas en seguridad vial y salud pública recuerdan que los menores regulan la temperatura corporal de forma menos eficiente que los adultos, por lo que son más susceptibles de sufrir deshidratación, agotamiento por calor o incluso un golpe de calor si no se adoptan medidas preventivas. Una planificación adecuada del viaje puede marcar la diferencia entre un trayecto cómodo y una situación de riesgo.

Uno de los primeros consejos consiste en elegir cuidadosamente la hora de salida. Siempre que sea posible, se recomienda iniciar el viaje durante las primeras horas de la mañana o al anochecer, evitando las franjas centrales del día, cuando el asfalto alcanza temperaturas muy elevadas y el interior de los vehículos puede calentarse en cuestión de minutos.


Antes de emprender la marcha resulta igualmente aconsejable revisar el estado general del automóvil. El correcto funcionamiento del sistema de climatización, el nivel del líquido refrigerante, la presión de los neumáticos y el estado de la batería adquieren una importancia especial durante los meses de verano, cuando el calor supone un esfuerzo adicional para la mecánica del vehículo.

Entre los 21 y 24 grados

La temperatura del habitáculo es otro de los factores que más influye en el bienestar de los ocupantes. Los expertos recomiendan mantener el interior del coche entre los 21 y los 24 grados centígrados, procurando que la diferencia con el exterior no sea excesiva para evitar cambios bruscos de temperatura. Asimismo, el aire acondicionado no debe dirigirse directamente hacia la cara de los niños, ya que puede provocar molestias respiratorias o irritación ocular.

Si el vehículo ha permanecido estacionado al sol, conviene abrir puertas y ventanillas durante unos minutos antes de colocar a los menores en sus sistemas de retención infantil. Este sencillo gesto permite expulsar parte del aire caliente acumulado y reduce la temperatura de los asientos, cinturones y elementos metálicos que pueden alcanzar valores muy elevados.

La hidratación constituye otro de los pilares fundamentales para viajar con seguridad durante una ola de calor. Los pediatras aconsejan ofrecer agua de manera frecuente a los niños, incluso aunque no manifiesten sensación de sed. En trayectos largos también es recomendable llevar fruta fresca, alimentos ligeros y bebidas conservadas en una nevera portátil para mantener una correcta hidratación durante todo el recorrido.

Parar cada dos horas

Los descansos periódicos también desempeñan un papel esencial. Los especialistas en seguridad vial recomiendan detenerse aproximadamente cada dos horas para que el conductor pueda descansar y los niños tengan la oportunidad de caminar, jugar unos minutos y recuperar energías. Estas pausas contribuyen además a disminuir la fatiga al volante y mejoran la concentración durante el resto del viaje.

La ropa también influye en el confort térmico. Las prendas ligeras, confeccionadas con tejidos transpirables y de colores claros, ayudan a reducir la sensación de calor. En el caso de los bebés, conviene evitar el exceso de ropa y comprobar periódicamente que no presentan signos de sobrecalentamiento.

Otro aspecto que suele pasar desapercibido es la temperatura que alcanzan las sillas infantiles. Hebillas metálicas, cierres y arneses pueden calentarse considerablemente tras permanecer varias horas expuestos al sol. Por ello, antes de sentar al menor conviene comprobar con la mano que estos elementos no estén demasiado calientes y, siempre que sea posible, proteger previamente la silla con una funda o una toalla mientras el vehículo permanece estacionado.

Los expertos insisten igualmente en una recomendación que cada verano vuelve a repetirse: nunca dejar a un niño solo dentro del coche, ni siquiera durante unos minutos. La temperatura en el interior de un vehículo cerrado puede incrementarse rápidamente hasta niveles peligrosos, incluso aunque el automóvil esté estacionado a la sombra o las ventanillas permanezcan parcialmente abiertas. Estas situaciones pueden derivar en un golpe de calor con consecuencias muy graves.

Un ambiente tranquilo

Además de las medidas relacionadas con el calor, preparar actividades para entretener a los menores puede contribuir a reducir el estrés del viaje. Libros, juegos de observación, música, audiocuentos o pequeñas sorpresas repartidas durante el trayecto ayudan a mantener un ambiente tranquilo y disminuyen las distracciones para el conductor.

En caso de avería, las recomendaciones pasan por detener el vehículo en un lugar seguro, mantener a todos los ocupantes hidratados y, siempre que las condiciones lo permitan, esperar la asistencia en una zona protegida del sol y alejada del tráfico. Disponer de agua suficiente y de un teléfono móvil con batería puede resultar decisivo durante una espera prolongada.

Las campañas de prevención recuerdan que la seguridad comienza mucho antes de arrancar el motor. Planificar el recorrido, consultar la previsión meteorológica, prever posibles retenciones y organizar las paradas forman parte de una estrategia que permite afrontar los desplazamientos estivales con mayores garantías.

Cada verano, millones de familias convierten el coche en el punto de partida de sus vacaciones. En un contexto marcado por temperaturas cada vez más elevadas y episodios de calor extremo más frecuentes, adoptar hábitos responsables y seguir unas sencillas pautas de prevención puede contribuir a que el viaje sea más cómodo, seguro y agradable para todos los ocupantes, especialmente para quienes más necesitan protección: los niños.

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