El ascenso térmico será generalizado en toda España, aunque las temperaturas más extremas volverán a concentrarse en los valles del Guadalquivir, Guadiana y Tajo, donde se podrían superar los 40 grados e incluso alcanzar puntualmente los 42 ºC. Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha y la Comunidad de Madrid figuran entre las regiones con mayor probabilidad de registrar los valores más elevados.
En la Comunidad de Madrid, el episodio no solo dejará temperaturas máximas muy elevadas, sino también noches tropicales, con mínimas que en muchos municipios difícilmente bajarán de los 22 o 24 grados. En algunos puntos del área metropolitana incluso podrían registrarse noches cercanas a los 25 grados, lo que dificultará el descanso y aumentará la sensación de agotamiento acumulado.
Este fenómeno se ve agravado por el conocido efecto "isla de calor" de las grandes ciudades. El asfalto, el hormigón y los edificios acumulan el calor durante el día y lo liberan lentamente durante la noche, haciendo que las temperaturas en la capital sean varios grados superiores a las de las zonas rurales cercanas.
Más allá de las cifras que marquen los termómetros, las altas temperaturas representan un importante riesgo para la salud pública. Los especialistas recuerdan que el organismo necesita mantener una temperatura corporal cercana a los 37 grados y, cuando el ambiente es excesivamente cálido, el cuerpo tiene mayores dificultades para eliminar el calor mediante el sudor.
La consecuencia más frecuente es la deshidratación, que puede aparecer incluso antes de que la persona sienta sed. La pérdida de líquidos y sales minerales puede provocar cansancio, dolor de cabeza, mareos, calambres musculares y una disminución del rendimiento físico e intelectual.
En los casos más graves puede producirse un golpe de calor, una urgencia médica que se desarrolla cuando el organismo pierde la capacidad de regular su temperatura. Entre los síntomas de alarma destacan una temperatura corporal superior a los 40 grados, piel caliente y seca, confusión, desorientación, dificultad para hablar, pérdida de conciencia o convulsiones. Ante cualquiera de estas señales es imprescindible llamar a los servicios de emergencia y trasladar a la persona a un lugar fresco mientras llega la asistencia sanitaria.
El calor no afecta a toda la población por igual. Los mayores de 65 años, los niños pequeños, las embarazadas y las personas con enfermedades cardiovasculares, respiratorias, renales o diabetes presentan un mayor riesgo de sufrir complicaciones durante estos episodios.
También deben extremar las precauciones quienes trabajan al aire libre, como operarios de la construcción, agricultores, jardineros, repartidores o personal de limpieza viaria. La exposición continuada al sol y el esfuerzo físico aumentan considerablemente el riesgo de sufrir agotamiento por calor o un golpe de calor.
Los expertos recuerdan además que algunos medicamentos, como los diuréticos, antihipertensivos, antihistamínicos o determinados tratamientos psiquiátricos, pueden alterar la capacidad del organismo para regular la temperatura o favorecer la deshidratación, por lo que recomiendan seguir siempre las indicaciones del profesional sanitario.
Las autoridades insisten en la importancia de adoptar medidas preventivas sencillas pero eficaces para minimizar los riesgos. Entre las principales recomendaciones destacan:
- Beber agua de forma frecuente, aunque no se tenga sensación de sed.
- Evitar las actividades físicas intensas entre las 12:00 y las 19:00 horas.
- Permanecer en lugares frescos o climatizados siempre que sea posible.
- Utilizar ropa ligera, holgada y de colores claros.
- Proteger la cabeza con sombrero o gorra y aplicar protector solar.
- Mantener las persianas bajadas durante las horas de mayor insolación y ventilar la vivienda durante la noche.
- No dejar nunca a niños, personas dependientes o mascotas dentro de vehículos estacionados, aunque sea durante pocos minutos.
Las elevadas temperaturas llegarán acompañadas de una humedad relativa muy baja y de una vegetación extremadamente seca tras varias semanas de escasas precipitaciones en muchas zonas del país. Esta combinación incrementa significativamente el riesgo de incendios forestales.
Las autoridades recuerdan que una simple negligencia puede tener consecuencias devastadoras, por lo que se recomienda evitar barbacoas en zonas no autorizadas, no arrojar colillas ni objetos inflamables y extremar la precaución durante cualquier actividad en el medio natural.
La evolución de este episodio será seguida muy de cerca por la AEMET durante los próximos días. Si las previsiones se mantienen, España podría afrontar uno de los primeros grandes episodios de calor extremo del verano, con especial incidencia en la Comunidad de Madrid y buena parte del centro y sur peninsular.