La Comunidad de Madrid está avanzando en la restauración del Monte de Viñuelas, en Tres Cantos, tras el incendio del pasado verano. Con una inversión de 403.198 euros y un plazo de ejecución de cuatro meses, se están rehabilitando 116 hectáreas afectadas. Las labores incluyen la eliminación de vegetación calcinada para promover su rebrote y la instalación de medidas contra la erosión. También se están construyendo barreras para evitar la contaminación por cenizas y se habilitarán refugios para anfibios. El objetivo es restaurar el equilibrio ecológico y prevenir daños irreversibles en el hábitat.
La Comunidad de Madrid ha iniciado un proceso de restauración en la superficie devastada por el incendio del verano pasado en el Monte de Viñuelas, ubicado en Tres Cantos. Con una inversión que asciende a 403.198 euros y un plazo de ejecución estimado en cuatro meses, el Gobierno regional se enfoca en recuperar 116 hectáreas de la zona más afectada por las llamas, con el objetivo de mitigar los daños causados y restablecer el equilibrio ecológico del área.
Este espacio natural ha sido catalogado como uno de los más perjudicados por los incendios estivales en la región durante el presente año. Ante esta situación, la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior determinó la urgencia de llevar a cabo acciones correctivas tras analizar imágenes satelitales y bandas infrarrojas que confirmaron la carbonización total de la vegetación.
Desde octubre, se han realizado trabajos de mejora y reparación en aproximadamente el 21% del territorio afectado, lo que equivale a unas 24 hectáreas. Entre las medidas adoptadas se incluye el corte manual de la vegetación quemada para facilitar su rebrote, así como la instalación de protecciones contra la erosión en áreas con pendientes superiores al 20%, cauces y vaguadas.
Además, se están acordonando las plantas y árboles sobrevivientes para proteger el suelo, reducir la insolación y permitir su reintegración al ecosistema. Para prevenir la contaminación por cenizas, se están construyendo barreras de madera en las dos charcas principales y se habilitarán refugios para anfibios cerca de zonas húmedas.
El propósito principal es detener procesos erosivos irreversibles y evitar desequilibrios en el hábitat local, especialmente aquellos causados por el arrastre de cenizas hacia los cauces acuáticos. Asimismo, se busca favorecer la regeneración del área mediante la retención de nutrientes del suelo antes de que sean arrastrados por las lluvias.
Estos esfuerzos son parte integral del plan para restaurar un entorno natural que ha sufrido considerablemente debido a los incendios forestales, asegurando así su recuperación y preservación a largo plazo.