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La Guardia Civil interviene más de 15 toneladas de cobre en dos chatarrerías

En Alcobendas y Fuente el Saz de Jarama

La operación, desarrollada entre junio y octubre en Fuente el Saz de Jarama y Alcobendas, se salda con 29 personas detenidas o investigadas y más de 25 inspecciones en establecimientos del sector.

Redacción | Sábado 24 de octubre de 2026
La Guardia Civil ha intervenido más de 15 toneladas de cobre en dos centros de gestión y recuperación de residuos metálicos de Fuente el Saz de Jarama y Alcobendas, en el marco de una operación contra el robo y la receptación de metales en la Comunidad de Madrid.

El dispositivo, desarrollado entre junio y octubre, ha concluido con 29 personas detenidas o investigadas y más de 25 inspecciones en establecimientos dedicados a la recuperación y comercialización de estos materiales, según ha informado la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid.

La mayor parte del cobre intervenido se encontraba en un centro de Alcobendas, donde los agentes localizaron 13.695 kilos de cable en bruto y otros 283 kilos de cobre triturado.

En el establecimiento de Fuente el Saz de Jarama, los investigadores hallaron 1.057 kilos de cable de cobre en bruto y 469 kilos de cobre pelado. Tras la inspección, las instalaciones quedaron precintadas y clausuradas de forma cautelar. En total, las dos actuaciones permitieron intervenir 14.752 kilos de cable en bruto y 752 kilos de cobre procesado, lo que eleva a 15.504 kilos el material localizado en ambos centros.

La operación se ha centrado no solo en identificar a los presuntos autores de las sustracciones, sino también en investigar los canales empleados para introducir los metales robados en los circuitos legales de comercialización.

Las pesquisas han abarcado el robo de cobre, catalizadores de vehículos y otros metales de elevado valor económico. Los agentes han examinado así tanto el origen de los materiales como su posterior recepción y venta.

Según la Guardia Civil, las actuaciones han permitido recuperar material sustraído en infraestructuras eléctricas, redes de telecomunicaciones, instalaciones industriales, explotaciones agrícolas y obras de construcción.

Este tipo de delitos puede tener consecuencias que van más allá del perjuicio económico ocasionado por la pérdida del metal. La sustracción de cableado y otros componentes puede provocar interrupciones en servicios esenciales, daños en las instalaciones y situaciones de riesgo para la población.

La investigación busca dificultar la salida al mercado de los materiales robados mediante el control de los establecimientos que los reciben y comercializan. El balance de 29 personas detenidas o investigadas incluye ambas situaciones, sin que ello implique por sí mismo una condena judicial.

 

 

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