El contrato cuenta con un presupuesto de 780.166 euros, IVA incluido, y contempla la restitución de la funcionalidad de esta carretera, situada junto al aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, la M-12 y las instalaciones deportivas del Club El Estudiante, en el entorno del Pinar de San Isidro.
La actuación recuperará el conocido como Camino del Alto de Alcobendas, un tramo que, tras su clausura, quedó convertido en un camino de servicio para las instalaciones próximas. La vía fue cerrada en 2011, cuando el entonces Ministerio de Fomento decidió suprimir este acceso alternativo a la terminal T4 del aeropuerto y se habilitó una miniglorieta para facilitar el cambio de sentido.
Quince años después, el crecimiento urbanístico de Valdebebas y el aumento de los desplazamientos en el norte de la capital han devuelto protagonismo a esta conexión. Su reapertura permitirá recuperar un itinerario que enlazará el entorno de La Moraleja con Valdebebas y facilitará el acceso a grandes ejes viarios como la M-12 y la R-2.
El proyecto se integra en el programa de conservación y mantenimiento de la Red de Carreteras del Estado y persigue mejorar la movilidad en el entorno aeroportuario. Según las previsiones del Ministerio, la recuperación de la vía contribuirá a reducir los tiempos de recorrido y las emisiones contaminantes al ofrecer una alternativa para los desplazamientos habituales.
Las obras se concentrarán en un tramo de aproximadamente 53 metros de longitud. Los trabajos incluyen la eliminación de la miniglorieta existente y la retirada de la barrera rígida que actualmente impide el paso de vehículos, además de la supresión de la señalización horizontal y vertical asociada al cierre.
También se reconstruirá el firme afectado y se adaptará la mediana para restablecer la configuración de la carretera. La intervención contempla, asimismo, la renovación del asfalto mediante el fresado y la reposición de la capa de rodadura en el tramo de titularidad estatal comprendido entre la glorieta situada al norte del aeropuerto y la conexión con la M-12.
La señalización se actualizará para adecuarla a la nueva circulación y garantizar que la vía pueda volver a utilizarse en condiciones apropiadas. Aunque el tramo directamente afectado por la eliminación de la miniglorieta es reducido, la actuación permitirá recuperar la continuidad de una conexión que lleva años fuera de servicio.
La licitación supone un avance administrativo, pero no implica que la carretera vaya a abrir de forma inmediata. El plazo para presentar ofertas finaliza el 1 de diciembre de 2026, por lo que, a partir de esa fecha, deberán completarse los trámites de contratación y adjudicación antes del inicio de los trabajos.
El Ministerio todavía no ha comunicado un calendario definitivo para la ejecución de las obras ni una fecha concreta para la puesta en servicio de la carretera. La reapertura dependerá, por tanto, de la evolución del procedimiento y del desarrollo de la intervención.
Cuando vuelva a estar operativa, la M-110 ofrecerá una alternativa de circulación en un área marcada por la expansión residencial y las conexiones con el aeropuerto. Su impacto real sobre los recorridos cotidianos y la intensidad del tráfico en las carreteras próximas se conocerá una vez recuperado el paso de vehículos.