Ya sabemos a qué se debe el insaciable afán recaudatorio de la DGT. El lujo y la ostentación le pueden al director general de Tráfico, Pere Navarro. Con un Gobierno moribundo y haciendo las maletas con las elecciones anticipadas a la vuelta de la esquina, Navarro quema la naves con despilfarros: ha tomado decisión de cambiar de despacho a meses de que expire la Legislatura.
Lo cuenta Carmen Morodo en La Razón --El director de Tráfico se gasta un millón de euros en cambiar de despacho-- "Los funcionarios de la Dirección General (D. G. T.) cuestionan el gasto que arrastra un proyecto que lleva en su mente desde hace años, pero sobre todo se preguntan por el sentido y por el motivo que puede justificar que lo culmine precisamente ahora, cuando la virulencia de la crisis obliga a hacer ajustes draconianos en todas las partidas".