Y cuando despertó, los resultados estaban allí. Y de repente Sol quedó bajo cero. Y el reivindicativo "Que no, que no, que no nos representan" mutó en prosaico "No queremos churros, no queremos churros", en respuesta, casi pataleta, a la celebración del PP de Madrid. Con un sentimiento de mutismo y forzada indiferencia saludó el Movimiento 15M el veredicto de las urnas en el Km. 0, epicentro de la indignación ciudadana durante siete días anoche reducido a casi anecdótica zona catastrófica del descontento popular. No hacía falta estar a nómina de LYNCE para constatar que, tras el cierre de los colegios electorales y una vez conocidos los resultados, la masa se apiñaba en Génova con otras banderas y consignas bien distintas.
Desplazada de la atención mediática, en Acampada Sol, que ya había confirmado que prolongaría su resistencia hasta el próximo domingo como mínimo, se impuso el No Comment. "No nos vamos a posicionar ni a hacer ninguna valoración. Nuestras prioridades son otras", era el mantra que desde la Comisión de Comunicación se recitaba en el momento de hacerse públicos los primeros sondeos. Un posicionamiento que la portavocía del colectivo hizo aun más patente después de mantener una reunión en la calle de Carretas.
Quedaban así sin el pertinente análisis cuestiones que remitían directamente a la naturaleza de una protesta que, desde la céntrica plaza madrileña, se había extendido a ciudades de España y de todo el mundo. Cuestiones tan insólitas hasta ahora como el medio millón de votos en blanco contabilizados, récord absoluto en democracia y más que probable reflejo de la movilización animada durante la última semana. O cuestiones tan antagónicas como el aumento de la participación en los comicios a escala nacional (casi dos puntos más que en 2007) y el descenso de dicha participación en la ciudad de Madrid (casi dos puntos menos). Conviene recordar, además, que el primer objetivo enunciado por la Asamblea General del 15M.