Contador dejó el Giro visto para sentencia. Con un ataque a 8,4 km de meta, en la parte más dura del Grossglockner, alejó a más de tres minutos a sus rivales en la general. Una jugada calcada a la del Etna. De nuevo, sólo José Rujano pudo aguantar a su rueda. En esta ocasión llegaron a un acuerdo: la etapa para el venezolano a cambio de un puñado de relevos. Para asegurarse de que el pacto se cumplía, el pequeño escalador (mide 1,58 m) volvió la vista atrás varias veces en los últimos metros.
"Ahora mismo, Contador está en disposición de ganar el Giro de una manera bastante fácil", analizó Purito Rodríguez. "Impuso un ritmo imposible de seguir y abrió unas diferencias brutales", se resignaba Nibali. El capo de la Corsa Rosa endosó una pesada losa de 1:36 al selecto grupo de favoritos. Unida a la bonificación de 12 segunditos que consiguió por el segundo puesto, sumó en total 1:48. Muchísima tela.