La Policía Nacional ha detenido a cuatro personas por su presunta implicación en ocho robos en viviendas cometidos en apenas 16 días, durante el pasado mes de septiembre en Alcobendas. Los asaltos se producían en horario nocturno y mientras los moradores se encontraban durmiendo en el interior de sus domicilios.
Por otro lado, los arrestados son dos hombres y dos mujeres, a quienes se atribuyen presuntos delitos de robo con fuerza en interior de domicilio, robo con violencia e intimidación, receptación y pertenencia a grupo criminal. Tras pasar a disposición judicial, uno de los dos varones ingresó inmediatamente en prisión por decisión del juez.
La investigación comenzó después de que los agentes detectaran varias denuncias que alertaban de un incremento de robos en viviendas con sus propietarios dentro, una circunstancia poco habitual en este tipo de delitos.
Los asaltos se cometían principalmente durante la noche. El presunto autor material accedía a las viviendas mediante el método del escalo, forzando ventanas, puertas secundarias u otras vías de entrada. Una vez dentro, registraba las habitaciones y las pertenencias de los propietarios mientras estos dormían. Sin embargo, si alguno de los moradores se despertaba al escuchar ruidos y descubría al ladrón, este no dudaba en recurrir a las amenazas, la intimidación e incluso la violencia.
En algunos casos, el asaltante llegó a exigir dinero, tarjetas bancarias y objetos de valor. También arrebataba directamente las joyas que las víctimas llevaban puestas en ese momento.
Entre las expresiones utilizadas para intimidar a los residentes figuraban frases como «Calla y dame dinero» o «Tranquilízate y cállate que al final me pongo agresivo», según recoge la Policía Nacional.
Las investigaciones permitieron identificar a los cuatro presuntos integrantes del grupo, que mantenían un reparto de funciones claramente definido. Los dos hombres se encargaban de planificar los robos. Elegían zonas próximas entre sí y cercanas a su propio domicilio, una estrategia que les permitía refugiarse rápidamente después de cometer los asaltos y dificultar la actuación policial.
Uno de ellos era el encargado de entrar en las viviendas y ejecutar los robos, mientras que el segundo se ocupaba de ocultar y custodiar los objetos sustraídos. Para ello, utilizaba escondites detrás del mobiliario y otros lugares de la vivienda, como calcetines en los que guardaba los efectos robados.
Por su parte, las dos mujeres se encargaban de dar salida a las joyas y otros objetos sustraídos, principalmente mediante su venta en establecimientos de compra-venta de oro, obteniendo así importantes cantidades de dinero.
Una vez identificados los presuntos responsables, la Policía Nacional organizó un dispositivo para localizarles y proceder a su arresto. Las detenciones se produjeron los días 24 y 25 de septiembre. Durante la intervención, una de las mujeres llevaba consigo varios objetos que fueron reconocidos como procedentes de los robos investigados.
Además, los agentes realizaron entradas y registros en los domicilios de los dos hombres, donde localizaron e incautaron distintas joyas y objetos de valor, entre ellos pendientes, colgantes, anillos y relojes.
Los cuatro arrestados fueron puestos a disposición judicial. Como resultado de las actuaciones, uno de los varones ingresó en prisión de forma inmediata. La operación permitió recuperar parte de los efectos sustraídos, que ya han podido ser devueltos a sus legítimos propietarios.