El Museo Arqueológico y Paleontológico de la Comunidad de Madrid (MARPA) acaba de inaugurar El Abrigo del Monte: un grupo magdaleniense en la sierra de Madrid. La exposición reúne una selección de materiales recuperados en el yacimiento, uno de los testimonios destacados de la presencia humana en el interior peninsular durante el Paleolítico superior.
El asentamiento corresponde al periodo Magdaleniense, en las postrimerías de la última glaciación, cuando las condiciones climáticas eran mucho más frías que las actuales. El enclave fue descubierto por el prehistoriador Luis Gerardo Vega Toscano, fallecido recientemente, a quien el museo dedica la muestra.
Entre las piezas expuestas figuran útiles fabricados en sílex y cristal de roca, restos de industria ósea y objetos vinculados al adorno personal. Cuatro caninos de zorro perforados permiten conocer algunas de las prácticas ornamentales de aquellos grupos. También se muestran varias puntas de azagaya, proyectiles alargados que probablemente estuvieron relacionados con las actividades de caza. Estos materiales ofrecen una aproximación a las técnicas y recursos empleados por los habitantes del abrigo.
Más allá de los objetos fabricados por el hombre, el yacimiento conserva otra fuente de información: los restos de fauna. Entre ellos destaca el topillo nórdico (Microtus oeconomus), una especie asociada a ambientes fríos cuya presencia aporta datos relevantes para reconstruir las condiciones climáticas y el paisaje de la Sierra Norte durante aquel periodo.
El análisis conjunto de los materiales permite aproximarse a las estrategias de subsistencia y adaptación desarrolladas por sus ocupantes. La exposición está coordinada por Elena Carrión, jefa del Servicio de Conservación e Investigación del MARPA, y Paloma de la Peña, investigadora de la Universidad de Granada.
La iniciativa se integra en el presente de la arqueología madrileña, un programa destinado a divulgar investigaciones sobre el patrimonio arqueológico regional. El proyecto acerca al público resultados científicos que permiten reconstruir episodios de un pasado anterior a la historia escrita.
En El Vellón, las herramientas de piedra hablan de tecnología y subsistencia; los proyectiles, de caza, y los adornos, de prácticas culturales. Los restos faunísticos añaden información sobre el entorno natural que encontraron aquellos habitantes de la sierra.
El conjunto dibuja así una comunidad adaptada a un territorio sometido a unas condiciones ambientales mucho más rigurosas que las actuales. La muestra permite contemplar cómo los vestigios arqueológicos pueden reconstruir diferentes aspectos de la vida cotidiana prehistórica.
Con motivo de la exposición, el MARPA ha editado además una publicación divulgativa dedicada específicamente al Abrigo del Monte. El volumen reúne trabajos de distintos especialistas y profundiza en los resultados obtenidos durante las investigaciones arqueológicas.
La exposición ofrece una aproximación a una comunidad que ocupó la Sierra de Madrid durante una etapa de importantes cambios climáticos. A través de sus herramientas, armas, adornos y restos animales, el visitante puede acercarse a su forma de vida.
El Abrigo del Monte recupera así una historia sepultada durante miles de años bajo la roca y pone en valor el patrimonio prehistórico de El Vellón y de la Sierra Norte madrileña. Sus hallazgos recuerdan que, mucho antes de las ciudades y de las sociedades históricas, este territorio ya estaba habitado.