Madrid prepara uno de sus mayores desarrollos comerciales de los últimos años. Valdebebas Shopping ha dado un nuevo paso administrativo y avanza hacia su desarrollo en el distrito de Hortaleza. El proyecto, impulsado por General de Galerías Comerciales, contempla una superficie total de 362.000 metros cuadrados y cerca de 260 establecimientos.
La inversión prevista ronda los 500 millones de euros y las previsiones apuntan a la creación de entre 5.400 y 6.000 empleos directos, además de otros 3.500 indirectos. La apertura está prevista para 2027, aunque todavía deben completarse diferentes trámites antes de que el complejo pueda comenzar a funcionar.
Su ubicación explica buena parte del interés, pero también de las dudas que genera. Estará situado junto a IFEMA, el Hospital Isabel Zendal y la Terminal 4 del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, muy cerca además de las conexiones con Alcobendas.
Para los residentes de La Moraleja y Camino de los Jardines, el nuevo centro comercial se convertirá en un elemento más de la transformación que está experimentando este entorno.
Aunque todavía no se ha hecho pública la lista definitiva de operadores, el proyecto contempla una oferta comercial muy amplia. Habrá locales de moda, alimentación, tecnología, hogar y servicios, además de restaurantes, cafeterías y espacios de ocio.
Entre los operadores anunciados se encuentra Kinépolis, que tendrá presencia con sus cines. Igualmente, el complejo también contará con gimnasio, hipermercado, kioscos y restaurantes con terrazas, además de diferentes zonas de descanso y espacios exteriores.
La intención es crear un centro que combine compras, restauración y ocio y que pueda convertirse en un destino para visitantes de toda la Comunidad de Madrid.
Las dimensiones del proyecto explican también la preocupación por su impacto sobre la movilidad. Valdebebas Shopping tendrá 362.000 metros cuadrados de superficie total, mientras que la documentación más reciente sitúa la superficie bruta alquilable en 104.225 metros cuadrados, frente a los 126.800 contemplados en documentos anteriores.
El complejo contará además con una enorme capacidad de estacionamiento, con miles de plazas para vehículos. Esta infraestructura será necesaria para absorber la demanda de un centro comercial que pretende captar clientes no solo de Valdebebas y Hortaleza, sino también de otros municipios del norte de Madrid.
Y ahí aparece una de las principales cuestiones para los vecinos de Alcobendas: ¿por dónde circularán todos esos vehículos?
El nuevo centro comercial llega a una zona que ya ha experimentado una importante transformación urbanística y donde la movilidad es una cuestión especialmente sensible.
Valdebebas Shopping linda prácticamente con las urbanizaciones de Camino de los Jardines, en Alcobendas, y se encuentra a poca distancia de La Moraleja.
Durante la tramitación del proyecto se ha planteado la preocupación por el impacto que la llegada de miles de vehículos pueda tener sobre las conexiones con Alcobendas, especialmente durante los fines de semana, festivos y periodos de mayor actividad comercial.
En las alegaciones se han llegado a manejar cifras de hasta 24.000 vehículos en un solo fin de semana. Esta cantidad debe entenderse como una previsión planteada en el marco del debate urbanístico y no como un tráfico ya confirmado.
El principal temor es que parte de los conductores utilice las vías de Alcobendas para acceder al complejo o para evitar las posibles retenciones que puedan producirse en los accesos principales.
Una de las infraestructuras que puede verse más condicionada por el incremento de tráfico es la M-11, una de las principales conexiones de Valdebebas con Madrid y el aeropuerto.
La preocupación no afecta únicamente a las entradas y salidas del futuro centro comercial. También se centra en el posible efecto en cadena sobre las vías secundarias que conectan Valdebebas con Alcobendas.
Para los vecinos de La Moraleja y Camino de los Jardines, el temor es que una infraestructura pensada para mejorar la movilidad local termine absorbiendo parte del tráfico generado por un complejo comercial de grandes dimensiones.
Uno de los puntos especialmente sensibles será la nueva conexión entre Camino de los Jardines y La Solana de Valdebebas. La avenida está planteada para facilitar los desplazamientos de los vecinos de Alcobendas y mejorar la conexión con Valdebebas.
Sin embargo, su proximidad al futuro centro comercial plantea la posibilidad de que también sea utilizada por conductores que quieran acceder al complejo o buscar itinerarios alternativos en caso de congestión.
Es una de las cuestiones que deberán analizarse durante la puesta en funcionamiento del proyecto, ya que el impacto real dependerá de cómo se distribuya el tráfico entre los diferentes accesos.
El debate sobre Valdebebas Shopping llega además después de la polémica generada en la zona por la torre de la red eléctrica. Para los vecinos de las urbanizaciones próximas, el proyecto comercial supone ahora una nueva transformación de un entorno que ya ha experimentado importantes cambios urbanísticos y de infraestructuras.
Son cuestiones diferentes y con expedientes distintos, pero ambas forman parte de una misma preocupación vecinal: cómo evolucionará el entorno inmediato de La Moraleja y Alcobendas ante la llegada de nuevas infraestructuras y nuevos flujos de tráfico.
En el caso del centro comercial, el impacto todavía es una previsión. Será necesario esperar a su puesta en funcionamiento para comprobar si las medidas previstas consiguen evitar que las vías residenciales y las conexiones con Alcobendas soporten una presión adicional.
El proyecto urbanístico contempla diferentes actuaciones destinadas a repartir los vehículos y facilitar los accesos al complejo. Entre ellas figuran modificaciones del viario, nuevos pasos semaforizados y diferentes actuaciones para distribuir los flujos de tráfico entre las distintas entradas.
También se plantea reforzar determinadas líneas de la EMT para favorecer el transporte público y reducir la dependencia del vehículo privado.
El proyecto incluye además conexiones específicas entre las diferentes parcelas del complejo, con túneles subterráneos para vehículos y pasarelas peatonales en altura.
La efectividad de todas estas medidas será una de las claves cuando Valdebebas Shopping abra sus puertas.
Otro de los principales problemas que ha tenido que resolver el proyecto era precisamente urbanístico. El centro comercial se desarrollará sobre las parcelas 166-A1, 166-A2 y 166-C, separadas por una zona verde pública.
Para permitir que funcionen como un único complejo se ha planteado una solución que combina conexiones peatonales y subterráneas.
Las pasarelas peatonales en primera planta permitirán cruzar de una zona a otra sin ocupar la zona verde.
Los vehículos utilizarán túneles subterráneos, evitando que el tráfico tenga que atravesar el espacio público situado entre las parcelas.
El estudio Chapman Taylor se ha encargado del diseño arquitectónico del futuro centro comercial. El proyecto apuesta por un concepto en el que la luz natural y los espacios abiertos tendrán un papel destacado.
Se han previsto lucernarios en la cubierta, grandes superficies acristaladas, muros cortina de vidrio y terrazas exteriores.
La planta baja concentrará principalmente tiendas y cafeterías, mientras que en la primera planta se situarán buena parte de los restaurantes, espacios de ocio y cines. Una gran plaza central, zonas peatonales, fuentes y áreas de descanso completarán el diseño.
El proyecto tendrá también un importante impacto económico. La inversión prevista alcanza aproximadamente los 500 millones de euros y las estimaciones apuntan a entre 5.400 y 6.000 empleos directos, además de unos 3.500 indirectos.
La promotora General de Galerías Comerciales está dirigida por Tomás Olivo, empresario que recientemente también ha protagonizado una importante operación inmobiliaria en Madrid tras adquirir la histórica sede de Telefónica en Gran Vía por una cantidad cercana a los 200 millones de euros.
La llegada de Valdebebas Shopping reforzará el papel de esta zona como uno de los nuevos polos económicos y residenciales del norte de Madrid. Su proximidad a IFEMA, el aeropuerto, el Hospital Isabel Zendal y Alcobendas proporciona al proyecto un área de influencia especialmente amplia. Pero precisamente esa ubicación convierte la movilidad en uno de sus principales retos.
El éxito del centro comercial no dependerá únicamente del número de tiendas o restaurantes que consiga atraer. También será determinante que las nuevas infraestructuras permitan absorber el tráfico sin trasladar una parte importante de la presión circulatoria a las zonas residenciales próximas.
Valdebebas Shopping no será el único gran proyecto comercial que se está desarrollando en Madrid. En El Cañaveral, en el distrito de Vicálvaro, está previsto otro parque comercial de grandes dimensiones.
El futuro complejo tendrá unos 77.000 metros cuadrados de superficie bruta alquilable, más de 50 establecimientos y unas 2.200 plazas de aparcamiento. La oferta incluirá alimentación, bricolaje, hogar, moda, deporte, mascotas, restauración y ocio, además de una zona deportiva con 13 pistas de pádel. Su apertura está prevista para finales de 2027.
Valdebebas Shopping cambiará el paisaje comercial del norte de Madrid. Sus 362.000 metros cuadrados, 260 establecimientos y 500 millones de inversión convierten el proyecto en una de las grandes operaciones comerciales previstas para los próximos años.
Pero para los vecinos de La Moraleja, Camino de los Jardines y Alcobendas, la pregunta será otra.
Después de los cambios y controversias que ya ha vivido este entorno, habrá que comprobar si el nuevo centro comercial consigue convivir con las zonas residenciales sin provocar una presión excesiva sobre sus accesos.
El proyecto tiene prevista su apertura en 2027. Será entonces cuando se pueda medir con datos reales cuánto tráfico genera, qué rutas utilizan los visitantes y si las medidas previstas son suficientes para evitar que el problema termine desplazándose desde Valdebebas hacia las conexiones con Alcobendas.