Septiembre tiene algo de comienzo de año. Vuelven los colegios, las empresas recuperan su ritmo habitual, las familias reorganizan horarios y las ciudades vuelven a ponerse a pleno rendimiento.
“En el Ayuntamiento de Alcobendas también volvemos. Y lo hacemos con un objetivo que puede parecer poco emocionante, pero que probablemente sea una de las cosas más importantes que podemos hacer en los próximos meses, que Alcobendas tenga unos nuevos presupuestos aprobados antes de que termine 2026. Puede parecer una cuestión técnica. No lo es.
Un presupuesto es decidir qué ciudad queremos dentro de uno, dos o cinco años. Es decidir cuánto invertimos en nuestros barrios, qué instalaciones renovamos, cómo cuidamos nuestros parques, qué servicios ofrecemos a las familias, qué oportunidades damos a nuestros jóvenes o qué condiciones creamos para que una empresa decida instalarse en Alcobendas y generar empleo.
Pero hay otra cuestión que me parece incluso más importante.
Aprobar un presupuesto significa ser capaz de ponerse de acuerdo.
Nos hemos acostumbrado demasiado a una política en la que el desacuerdo parece tener más valor que el acuerdo. En la que votar en contra es sencillo y llegar a un pacto parece sospechoso.
En la que muchas veces se premia más el conflicto que el resultado.
Yo entiendo la política de otra manera. No creo que los vecinos nos hayan elegido para demostrar cada semana quién tiene más razón. Nos han elegido para que Alcobendas funcione. Y para eso hay que negociar. Porque creo que existe una diferencia enorme entre estar en política y hacer política.
Hacer política es conseguir que pasen cosas. Por eso quiero que durante los próximos meses volvamos a hablar de presupuestos, de inversiones y de prioridades. Pero también quiero que hablemos de algo que trasciende a Alcobendas.
De estabilidad.
Mientras en demasiadas administraciones españolas sacar adelante unas cuentas públicas se ha convertido en una batalla permanente, una ciudad ofrece justamente lo contrario: previsibilidad.
La necesita una familia para organizar su economía. La necesita un autónomo cuando decide invertir. La necesita una empresa antes de contratar trabajadores. Y también la necesita una administración para planificar correctamente sus servicios y sus inversiones.
Alcobendas compite con muchas ciudades por atraer empresas, talento e inversión. Nuestra fiscalidad, nuestra ubicación o nuestros servicios públicos son fundamentales. Pero hay otro activo que a veces olvidamos: ser una ciudad seria, estable y previsible también genera confianza.
Lo importante será recordar para qué estamos sentados alrededor de esa mesa. Por y para Alcobendas.”