El Grupo V de Homicidios de la Policía Nacional ha dado por esclarecido uno de los sucesos que mayor conmoción ha provocado este verano en Madrid. La víctima, Facundo, un ingeniero argentino de 37 años, apareció sin vida en su domicilio de Las Tablas tras ser atacado de forma extremadamente violenta.
Las primeras pesquisas permitieron a los investigadores centrar rápidamente la investigación gracias a una prueba determinante: el cuchillo empleado en el crimen fue abandonado junto al cadáver. Las huellas dactilares encontradas en el arma permitieron identificar al presunto homicida en menos de 24 horas.
Con esa información, los agentes localizaron el domicilio del sospechoso y se desplazaron para proceder a su detención. Sin embargo, al llegar descubrieron que ya había fallecido.
Según la reconstrucción realizada por los investigadores, tras cometer el asesinato el presunto autor abandonó rápidamente Las Tablas al volante de un coche rojo.
Su destino fue la localidad abulense de La Adrada, situada a unos 100 kilómetros de Madrid, donde se encontraba su esposa. Allí permaneció durante varias horas antes de abandonar nuevamente el lugar.
Poco después, el hombre presuntamente se quitó la vida al precipitarse por un barranco, lo que impidió que pudiera ser detenido y puesto a disposición judicial.
La investigación policial apunta a que el móvil del crimen fue una obsesión del presunto agresor, convencido de que su esposa mantenía una relación sentimental con la víctima.
Los investigadores sostienen que el hombre llevaba tiempo alimentando esa sospecha y decidió averiguar dónde residía Facundo para enfrentarse a él.
Según la reconstrucción de los hechos, acudió hasta la vivienda armado con un spray de gas pimienta y un cuchillo de cocina.
Cuando el ingeniero abrió la puerta de su domicilio, el agresor le roció con el gas para inmovilizarlo y, acto seguido, le asestó 13 puñaladas que acabaron con su vida.
Uno de los errores que permitió avanzar rápidamente la investigación fue que el agresor abandonó el cuchillo junto al cadáver.
Los especialistas de la Policía Científica recuperaron las huellas dactilares del arma, una prueba que permitió identificar al sospechoso en tiempo récord.
Además, diversos testimonios y las cámaras de seguridad situaron al hombre abandonando la urbanización con una gorra y unas gafas de sol para intentar ocultar su identidad mientras escapaba en un vehículo rojo.
Poco después del crimen fueron varios vecinos quienes dieron la voz de alarma. Un intenso olor a gas procedente de la vivienda hizo sospechar a los residentes, que avisaron inmediatamente al servicio de Emergencias.
La rápida intervención permitió localizar el cuerpo de la víctima e iniciar una investigación que, en apenas unas horas, consiguió identificar al presunto responsable.
Las pesquisas también han permitido conocer que Facundo y la esposa del presunto autor coincidían en el mismo gimnasio situado en la urbanización de Las Tablas.
Según las investigaciones, ambos se conocían por ese motivo, aunque será imposible aclarar judicialmente cuál era exactamente la relación entre ambos debido al fallecimiento del principal sospechoso.
La mujer, además, se encontraba inmersa en un proceso de separación matrimonial, una circunstancia que, según los investigadores, habría incrementado la obsesión del presunto agresor.
Con la muerte del presunto homicida, la Policía Nacional considera completamente resuelto el asesinato de Facundo.
El caso ha causado una gran conmoción entre los vecinos de Las Tablas, un barrio habitualmente tranquilo del norte de Madrid, donde el violento crimen ha generado una enorme repercusión social. La rápida actuación de los investigadores permitió reconstruir los hechos en tiempo récord y esclarecer un suceso que había despertado una gran preocupación entre los residentes.