La celulitis, también conocida como lipodistrofia ginecoide, se caracteriza por la aparición de irregularidades en la superficie de la piel, dando lugar al conocido aspecto de "piel de naranja". Su desarrollo está influenciado por múltiples factores, como la predisposición genética, los cambios hormonales, el sedentarismo, una alimentación desequilibrada, el estrés o la falta de actividad física.
Lejos de ser un problema exclusivamente relacionado con el peso corporal, la celulitis puede aparecer también en personas delgadas, ya que afecta directamente a la estructura del tejido subcutáneo.
Los especialistas han identificado cuatro unidades funcionales cuya alteración favorece la aparición de la celulitis.
La primera unidad está formada por la matriz extracelular, una red compuesta por colágeno, fibras elásticas, ácido hialurónico y otras sustancias producidas por los fibroblastos.
Esta estructura proporciona firmeza, elasticidad y soporte a la piel, además de facilitar el intercambio de nutrientes y oxígeno entre la sangre y las células. Cuando la matriz pierde equilibrio, disminuye la calidad del tejido y aumenta la retención de líquidos, uno de los primeros signos del desarrollo de la celulitis.
La segunda unidad corresponde al sistema microcirculatorio, integrado por pequeños vasos sanguíneos y linfáticos.
Cuando la circulación se ralentiza, disminuye el aporte de oxígeno y nutrientes mientras aumenta la acumulación de líquidos y sustancias de desecho. Como consecuencia aparece el edema, que favorece la inflamación del tejido y dificulta aún más el correcto funcionamiento celular.
Los adipocitos son las células encargadas de almacenar energía en forma de grasa y se organizan en compartimentos rodeados por tejido conectivo. Cuando aumentan de tamaño, comprimen los vasos sanguíneos y empujan hacia la superficie de la piel mientras los tabiques de colágeno permanecen tensos. Esta combinación es la responsable del relieve irregular característico de la piel con celulitis.
Comprender cómo funciona el tejido adiposo permite entender que la celulitis no depende únicamente de la grasa acumulada. Es el resultado de la interacción entre la circulación, el tejido conectivo y los adipocitos. Adoptar hábitos saludables y complementar el cuidado con tratamientos estéticos adecuados puede contribuir a mejorar el aspecto de la piel y favorecer un tejido más firme, uniforme y saludable.