OPINIÓN

Comisión de investigación como medida política de desprestigio

Aitor Retolaza, concejal Futuro Alcobendas

Aitor Retolaza

Miércoles 01 de julio de 2026

Las comisiones de investigación son uno de los instrumentos de control que existen en democracia. Bien utilizadas, permiten esclarecer hechos relevantes, depurar responsabilidades y fortalecer la confianza de los ciudadanos en las instituciones. Pero precisamente por su importancia, deberían reservarse para aquellos asuntos en los que exista una verdadera duda sobre la gestión pública.



“Lamentablemente, cada vez es más frecuente que se utilicen con un objetivo muy distinto: generar desgaste político. No para conocer la verdad, sino para construir un relato. No para fiscalizar una actuación irregular, sino para convertir cualquier decisión en una sospecha permanente.

Eso es exactamente lo que ocurre con la petición de una comisión de investigación por el viaje institucional realizado a México. Un desplazamiento cuyo coste para las arcas municipales ha sido de cero euros y cuya finalidad fue representar a Alcobendas, establecer contactos y explorar oportunidades de inversión y colaboración para nuestra ciudad.

Vivimos en un momento en el que las ciudades ya no compiten únicamente con los municipios vecinos. Compiten por atraer empresas, talento, centros tecnológicos, eventos internacionales e inversiones. Los alcaldes del siglo XXI no pueden limitarse a gestionar el día a día desde su despacho. Deben viajar, reunirse, conocer proyectos innovadores y construir relaciones que permitan que esas oportunidades lleguen a sus vecinos.

Quien pretende atraer inversión debe estar allí donde se toman las decisiones. Debe conocer hacia dónde avanza la innovación, qué sectores emergen y qué empresas buscan nuevos lugares donde crecer. Las grandes oportunidades no suelen aparecer por casualidad; se generan gracias al trabajo previo, a la presencia institucional y a la capacidad de abrir puertas.

Eso no significa que cualquier viaje deba estar exento de control. Todo lo contrario. La transparencia debe ser absoluta. Los ciudadanos tienen derecho a conocer el motivo de los desplazamientos institucionales, las reuniones mantenidas, los objetivos perseguidos y los resultados obtenidos. La rendición de cuentas no debilita la acción política; la fortalece.

Alcobendas necesita una política que mire hacia el futuro. Que salga a buscar oportunidades, que aprenda de las ciudades que están liderando la innovación y que sea capaz de traer proyectos que generen riqueza y empleo. Esa ambición debe convivir con la máxima transparencia y con un compromiso absoluto con los vecinos.”

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