El PP se ha acostumbrado a contar los votos de La Moraleja antes que a escuchar a sus vecinos y vecinas. Y ese es un problema para cualquier ciudad que quiera estar bien gobernada.
“Porque cuando un partido cree que una zona siempre va a estar ahí, pase lo que pase, empieza a relajarse. Escucha menos. Explica menos. Se esfuerza menos. Y confunde el apoyo recibido en las urnas con un cheque en blanco para gobernar sin rendir cuentas.
La Moraleja, El Soto, El Encinar y el conjunto del distrito Urbanizaciones no necesitan propaganda. Necesitan gestión. Necesitan seguridad, mantenimiento, limpieza, movilidad bien pensada, servicios públicos eficaces y una alcaldesa que no aparezca solo cuando hay una foto o una campaña.
Y esto no va de ideología. Va de respeto.
Respetar a los vecinos es no dar por hecho su voto. Es no pensar que, como una zona ha confiado tradicionalmente en unas siglas, puede recibir menos atención política. Es entender que cada calle, cada urbanización y cada familia tiene derecho a exigir resultados al gobierno municipal.
Alcobendas no puede gobernarse por inercias. No basta con repetir que somos una gran ciudad si luego se acumulan problemas que no se resuelven a tiempo. No basta con presumir de gestión si los vecinos tienen que insistir una y otra vez para que se atiendan cuestiones básicas.
La ciudad necesita un gobierno que planifique, que anticipe y que dé explicaciones. Un gobierno que se tome igual de en serio al vecino del Centro, al de Valdelasfuentes, al de Fuentelucha, al de La Moraleja o al de El Encinar. Porque gobernar bien es precisamente eso: no mirar el barrio en función de lo que vota, sino en función de lo que necesita.
Durante estos 3 años, la alcaldesa del PP ha demostrado demasiadas veces que está más cómoda en la propaganda que en la gestión real. Mucho anuncio, mucha imagen, mucho titular, pero poca capacidad para resolver los problemas cotidianos con seriedad y constancia.
Y Alcobendas no necesita una alcaldesa cómoda. Necesita un gobierno exigente.
Ese es el cambio que necesita Alcobendas. Menos política de bloques y más gestión de ciudad. Menos votos dados por hechos y más vecinos y vecinas escuchados. Menos propaganda y más gestión.
La confianza de los vecinos y vecinas no se hereda. Se gana. Y quien gobierne Alcobendas debería recordarlo cada día.”