La Moraleja

La Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, el templo que ha visto nacer y crecer La Moraleja

Patrimonio y transformación en La Moraleja

De enclave fundacional en los años 50 a símbolo histórico en una de las urbanizaciones más exclusivas de Madrid.

Tomy Díaz-Valdés Durán | Miércoles 06 de mayo de 2026
La Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús de La Moraleja ha sido testigo directo de la evolución del barrio desde sus orígenes rurales en los años 50 hasta su consolidación como una de las zonas residenciales más exclusivas de Madrid. Nacida como centro religioso, educativo y social gracias a la cesión de terrenos de José Luis Ussía y Cubas, el templo ha acompañado durante décadas la vida de los vecinos y hoy sigue activo en medio de un entorno completamente transformado. Tras la venta del complejo en 2019 y la llegada de nuevos proyectos educativos internacionales, la iglesia se mantiene como uno de los últimos grandes símbolos de la memoria histórica de La Moraleja.

En una urbanización marcada por la constante transformación urbanística y el crecimiento residencial de alto nivel, aún permanecen espacios que conservan la memoria de sus orígenes. Uno de ellos es la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús de La Moraleja, un templo discreto que lleva más de medio siglo acompañando la evolución del barrio.

Los orígenes: una comunidad en construcción

Para entender su relevancia es necesario retroceder a los años 50, cuando La Moraleja comenzaba a configurarse como proyecto residencial. En aquel momento, el entorno distaba mucho de la urbanización consolidada que es hoy: apenas existían infraestructuras y los espacios comunes estaban por definir.

El impulso decisivo llegó con la cesión de terrenos por parte de José Luis Ussía y Cubas, quien donó la parcela a la congregación de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús. Además de la iglesia, el proyecto incluyó un convento y espacios educativos, convirtiéndose en uno de los primeros núcleos de actividad social en la zona.

Un punto de encuentro para generaciones de vecinos

Durante décadas, el complejo religioso desempeñó un papel esencial en la vida cotidiana de La Moraleja. Bautizos, comuniones, bodas y celebraciones comunitarias hicieron del templo un lugar de referencia en una urbanización que entonces comenzaba a crecer.

Más allá de su función religiosa, la iglesia se convirtió en un auténtico punto de cohesión vecinal, acompañando la formación de las primeras generaciones de residentes.

El cambio de etapa: la venta del complejo en 2019

El verano de 2019 supuso un punto de inflexión para el conjunto. La venta del complejo, situado en el Paseo Conde de los Gaitanes, fue autorizada con el visto bueno del Arzobispado de Madrid y marcó el inicio de una nueva etapa.

El comprador fue el empresario Trinitario Casanova, vinculado a grandes desarrollos urbanísticos. Aunque las cifras no fueron oficiales, diversas fuentes del sector inmobiliario situaron la operación en torno a los cinco millones de euros.

La noticia generó un notable interés en Alcobendas y La Moraleja, tanto por el valor del suelo como por la carga histórica del enclave.

Educación internacional y continuidad del culto

Tras la adquisición, se plantearon distintos usos para el recinto. Uno de los más destacados fue el interés de la institución estadounidense Brewster Academy, que finalmente impulsó un proyecto educativo internacional en parte del complejo.

Este modelo, cada vez más habitual, combina inversión inmobiliaria con actividad académica de carácter global, manteniendo la convivencia de usos dentro del mismo espacio.

A pesar de los cambios, una parte esencial del conjunto sigue activa: el culto religioso continúa bajo la gestión de la parroquia de Nuestra Señora de La Moraleja, y el edificio permanece protegido dentro del catálogo municipal.

Un símbolo que permanece

Hoy, la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús convive con una realidad muy distinta a la de sus orígenes. La Moraleja se ha consolidado como una de las zonas residenciales más exclusivas de Madrid, con colegios internacionales, amplias urbanizaciones y nuevos servicios.

Sin embargo, el templo sigue recordando el pasado de la urbanización. Un pasado en el que, antes de las grandes construcciones y el crecimiento urbanístico, existía una pequeña comunidad en formación.

Más que un edificio, la iglesia se mantiene como un símbolo de identidad y continuidad histórica en el corazón de La Moraleja, sostenida además por el apoyo y las donaciones de sus vecinos.

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