Un estudio reciente del instituto IMDEA Networks ha puesto en evidencia una posible vulnerabilidad en los sistemas de control de presión de neumáticos de los vehículos modernos, una tecnología ampliamente presente en coches que circulan por zonas residenciales como La Moraleja y el resto de Alcobendas.
El sistema de monitorización de presión de neumáticos (TPMS) es obligatorio en muchos vehículos desde hace más de una década y contribuye a mejorar la seguridad vial. Sin embargo, los investigadores han detectado que estos sensores emiten señales inalámbricas sin cifrar, incluyendo un identificador único que permite reconocer cada coche.
Esto implica que, con un simple receptor de radio de bajo coste, sería posible captar estas señales y seguir el rastro de un vehículo sin necesidad de cámaras ni contacto visual.
El estudio demuestra que las señales pueden captarse a más de 50 metros de distancia, incluso a través de paredes o en garajes. En zonas como La Moraleja, donde abundan viviendas unifamiliares y urbanizaciones privadas, esto podría facilitar el seguimiento discreto de vehículos en accesos, aparcamientos o vías cercanas.
Los investigadores lograron analizar más de 20.000 coches y recopilar millones de señales, asociando incluso las cuatro ruedas a un mismo vehículo para mejorar la precisión del rastreo.
Más allá del estado de los neumáticos, este tipo de seguimiento permitiría deducir hábitos cotidianos, como horarios de entrada y salida del domicilio, rutas frecuentes o lugares visitados. Una información especialmente sensible en entornos residenciales.
Ante estos hallazgos, los expertos recomiendan reforzar la seguridad de estos sistemas mediante el cifrado de las comunicaciones y la modificación periódica de los identificadores emitidos.
Mientras tanto, el estudio abre un debate relevante también a nivel local: cómo garantizar que las tecnologías diseñadas para mejorar la seguridad no comprometan la privacidad de los vecinos.