Priostes de la Hermandad y numerosos vecinos acompañaron a la imagen en su recorrido habitual, en una procesión que discurrió con normalidad y en un ambiente de recogimiento y tradición.
Durante el trayecto, no faltaron muestras de devoción por parte de los asistentes, en una cita que es una de las más esperadas dentro del calendario religioso local. Y es que la tradición marca que el traslado se celebre en torno al Día del Padre o en fechas próximas.
A pesar del cambio de día, la participación fue notable, familias enteras se sumaron al recorrido hasta el Soto de La Moraleja. Y la Hermandad destacó la implicación de los vecinos en mantener viva esta costumbre.
El regreso de la patrona simboliza el arraigo de las tradiciones en la ciudad. Además, refuerza el vínculo entre la comunidad y su patrimonio religioso, en una jornada que concluyó sin incidencias y con gran afluencia de público. Un año más, la devoción a la Virgen de la Paz volvió a hacerse visible en las calles de Alcobendas.
La devoción a la Virgen de la Paz ocupar un lugar central en la vida de Alcobendas, donde vecinos y visitantes mantienen viva una tradición que se remonta siglos atrás y que forma parte esencial de la identidad del municipio. Considerada patrona de la ciudad, la Virgen de la Paz ha sido, según la tradición, símbolo de protección y concordia desde que su imagen fuera hallada por pastores en las inmediaciones de la localidad, en un episodio que marcó el inicio de su veneración popular.
Desde entonces, el culto no ha dejado de crecer. La imagen, que en sus orígenes fue custodiada en una pequeña ermita, pasó posteriormente a la iglesia principal, consolidando así su relevancia dentro de la vida religiosa local. A lo largo de los siglos, generaciones de alcobendenses han recurrido a la Virgen en momentos de dificultad, atribuyéndole intercesión en épocas de epidemias, sequías y otras adversidades.
Cada 24 de enero, la localidad celebra su festividad en honor a la Virgen de la Paz, una fecha señalada en el calendario que combina actos religiosos con eventos culturales y populares. Las procesiones por las calles del municipio, acompañadas por numerosos fieles, constituyen uno de los momentos más esperados, junto a las misas solemnes y las actividades organizadas por asociaciones y entidades locales.
Más allá de su dimensión religiosa, la Virgen de la Paz representa un elemento de cohesión social y memoria colectiva para Alcobendas. En un contexto de constante crecimiento y modernización, la pervivencia de esta tradición pone de relieve el arraigo de las costumbres y la importancia del patrimonio inmaterial en la vida cotidiana de la ciudad.
De este modo, la figura de la Virgen de la Paz continúa siendo un referente no solo espiritual, sino también cultural, que conecta el pasado histórico de Alcobendas con su presente, reforzando el sentimiento de pertenencia entre sus habitantes.